Blogger Template by Blogcrowds

Where will I meet my fate?
Baby we`re men, We were born to hate.
And when will I meet my end?
In a better time you could be my friend.
Arrancó una hoja de su block cuadriculado y desempolvó su maquina de escribir. si tardaba dos minutos más sentía que se iba a ahogar, tenía que hacerlo ahora, acomodó el papel, respiro profundo y comenzó con puntos suspensivos
"...y ya que preguntas te puedo contar lo que se siente mirar al espejo y reconocer en esa cara que te observa atónita, rasgos de lo que una vez fuiste.Ya que me preguntas te voy a contar lo que es vagar a la madrugada por los rincones de esta ruidosa ciudad que te atropella como las semanas.Te puedo contar como aún trato de escapar de los fantasmas que hacés vivir en los laberintos de tu mente, conozco los atajos y la escalera en espiral que lleva a la salida, lo sé porque pasé mas de una noche allí.
Te puedo contar que a veces la bronca puede más que todas las risas compartidas; que el amor una vez que fue hecho con dudas se convierte en un dolor grande, casi inmenso y sabemos que un corazón no se marchita porque sí; que la civilizada cordura no siempre entiende todo y es ahí cuando el cuerpo suele ser nuestro genuino portavoz...(sentía el ruido gestarse en el fondo de las entrañas...)
Te puedo contar, que puedo recordar olores mejor que caras y por suerte mejor que las palabras; es así que nunca se me va a borrar de la memoria el olor a esa mañana de verano; ni el olor a tu cuerpo mezclado con el mio. Ni el olor a melancolía que envuelve cada uno de tus movimientos, dejame que te diga que tenés un olor a culpa muy particular y puedo imaginar el olor a naftalina que debe tener tu abrazo por estos días, igual, lo mejor sigue siendo tu nauseabunda arrogancia y soberbia, no te lo ocultaría, ya te lo he dicho antes, arrogante de mierda, es mi trabajo decirtelo para que serviría sino, verdad? Así como vos me decís, o me hacés saber que soy un una molestia insoportable, que lo soy el 99% de las veces. Pero lo que me salva digamos, es que no pretendo ser otra cosa.
Ya que insistis en saber, te puedo volver a contar algo que sabés de memoria, la historia de como me encontraste, como nos perdimos y después te volví a encontrar y carajo, volver a perder. Y ya nos vamos acostumbrando, que cosa tan tristemente afortunada. (sentía el ruido que ya no podía controlar, ni callar...)
Te podría contar que la humedad acá es insoportable, que el pan volvió a subir, y que hay una esquina por la cual no me animo a pasar, cosas que no me animo a leer. Ya lo hablé hasta con mi sombra, no hay perdón posible, ninguna persona normal perdonaría y este es uno de los pocos momentos donde desearía ser normal. Y así no perdonarte nunca, pero jamás, de todas maneras no sabés que sos culpable; si, suena bien, no perdonarte nunca y así cerrarte todas las puertas en la cara; todas las ventanas, las salidas de emergencia, mezclarte las señales, cambiar los cerrojos, quemar todas las fotos, borrar todas las pisadas, desaprender lo aprendido....y carajo, volver a volver a perder, de todas formas, pero me consuela saber que ya no hay nada que quebrar...somos tan fuertes; no te enorgullece? Voy a serguir golpeandote, vas a seguir lastimando. Curioso que tengas miedo, cuando la aterrada solía ser yo. Creo que lo peor pasó, que podría temer ahora? Supongo que siempre supiste que te amé, por favor decime que si...
Te puedo contar que recibí tu carta contándome las novedades, te respondí pero nunca la mandé...espero que pienses que fue un error del correo y no un arrebato de mi paciencia. Sabés que te conozco, mas de lo que quisiera, sin embargo para vos soy una extraña, un mundo lejano e inexplorado que siempre va a permanecer lejos.
Querés saber que quiero? Quiero gritarte que quiero que estés acá ahora, quiero que me des la mano. Quiero que podamos hablar dejando las armas a un lado, quiero dejar ir en paz. Mirame, sosteneme la mirada; quiero que me aburras con tus manías, quiero menos de lo que pensás que quiero, quiero todo lo que tenés para ofrecerme y no quiero nada que no puedas darme...quiero, quizá solo quiero escucharte reir y saber que esta bien, que todo va a ir bien; quiero despedirme de vos después de un café y simular que nos volveremos a ver, aún sabiendo que nunca más...Mirame te digo, de que te escondes? ¿Porque me odiás? ¿Porque me querés?" (el ruido ya no la dejaba respirar más)
...entonces, el dolor final, el nudo, la inundación en la mirada y finalmente el ruido que gestó en la profundidad se materializó en una lágrima, que se deslizó timidamente por su mejilla y cayó sobre la tinta dejando un manchón negro en lugar de palabras, vacío donde una vez hubo emoción. Respiró profundo otra vez. Nunca se había imaginado todo el ruido que puede contener una lágrima...tanto ruido como una declaración, casi como una sentencia.

"the girl that loved you, you hate the most..."
Era caprichosa y soberbia, corajuda e inquieta. Caminaba como si la calle le perteneciera y no se doblegaba ante un no o un "quizá".
Por eso fue a buscarlo cuando ya él no podía sostenerle la mirada; destruyéndonse, así habían vivido. No sabían ordenar sus destinos.
Vino a mi, su cara empapada y sus ojos transparentes me indicaron el final de la línea blanca. Luego sacó un boleto para el tren de la medianoche y nunca más regresó al lugar donde había sido feliz.
Se dedicó a escaparse a diferentes ciudades; a diferentes sábanas con diferentes olores. Cambió de color, religión y estado civil. Se volvió una conversadora especializada y un ama de casa envidiable. Una madre ejemplar y una esposa fiel y dedicada. Una dama de sociedad, nunca llamaba la atención, una tibia y esclavizadora rutina gobernaba sus días, todos. Era la cadencia que había llegado a su vida como un sosiego.
Lo único que nadie se explicaba era porque antes de irse a dormir dejaba una tijera abierta en su mesita de luz. Años después me confesó "es para cortar los sueños, cuando presiento que él (y respiraba profundo antes de seguir)...va a querer volver a rondar, cuando va a intentar llegar a mi a través de ellos, no puedo permitirme perder esta gris normalidad que tanto me costó aceptar"

"Por mas que llueva y valga la redundancia
llueve sobre mojado..."
Cómo llovía, llovía como el día que fueron a caminar por la ciudad, aunque lloviera o quizá por eso mismo, aunque no tuvieran sitio donde ir.
Llovía como tratando de apaciguar pasiones, destruir rencores, bendecir los minutos furtivos. Y él la miraba como hechizado, siguiendo su sombra entre los adoquines empapados. Ella lo miraba cuando el no lo advertía, y sonreía casi sin querer.
El día del trágico desenlace también llovío; pero esta vez se miraron un segundo, como dos desconocidos y no vieron nada.-

Entradas más recientes Inicio